—Ah. —Trato de preguntar cómo es eso posible. Pero mis palabras no salen.
—Creo que no hiciste bien tu tarea al venir.
—¿A qué se refiere?
—Paolo me contó del libro que estás por escribir, quiere que te oriente. —Mi expresión debe ser todo un poema cuando él empieza a reír. Ese sonido angelical.
—Soy sexólogo. —Continúa, y siento cómo mis mejillas arden de vergüenza.
¿Paolo me mandó a ese hotel? Creí que había sido idea de Nina. Ahora estoy de vacaciones en ese hermoso lugar, mientras un sexólo