¿Esa boca? ¿Después de todo eso me dice que vigile mi lenguaje? Pero ¿Qué le pasa?
—¡Vete a la mierda, Nick! —espeto.
Su rostro se gira de inmediato hacia mí.
—¡Esa boca!
Lo miro estupefacta y él frunce el ceño. La arruga de su frente se acentúa. No puedo con esto. He tenido cuatro días para reducir mis encuentros con este hombre a una experiencia más y cuatro polvos de despecho.
Estaba empezando a olvidarlo, más o menos. ¿Por qué ha venido a recordármelo todo? Sabía que tendría que