—Addison —corre hacia mí limpiándose las manos en el mandil—, ¡he intentado detener a esa fresca vengativa!
Algo me dice que ya ha tenido algún encuentro con Coral anteriormente.
—Tranquila, Cathy. —Sonrío y le froto el brazo cariñosamente—. ¿Ya la conocías? —presiono ligeramente.
—Uy, sí, sí la conozco, y no me gusta nada. —Empieza a farfullar de nuevo y vuelve a la isleta para terminar de envolver mi desayuno—. Lleva meses viniendo, molestando a mi chico y diciendo que era pobre. Ya se lo adv