—¿Cuántos años tienes? —farfullo, y siento que me estoy quedando dormida.
Su pecho da unas leves sacudidas que me indican que se está riendo.
—Veintitrés.
Yo dejo escapar un bufido de incredulidad, pero no tengo fuerzas para discutir con él. El cansancio me vence y me quedo dormida.
Me despierto exactamente en la misma postura en la que me había dormido, pero tapada con un edredón hasta la cintura. Nick sigue rodeándome el torso con los brazos y mis manos descansan sobre ellos. El inten