—No tienes que darme las gracias porque coma —mascullo. Tomo mi bolso y salgo del dormitorio.
—Siento que tengo que darte las gracias por todo lo que haces sin protestar.
Me sigue por la escalera.
—Si todavía me follaras para hacerme entrar en razón, protestaría.
Llego al piso de abajo.
—¿Estás enfadada porque no he cubierto tus necesidades esta mañana? —pregunta con tono divertido.
—Sí.
—Me lo imaginaba.
Me toma de la mano y me da una vuelta hasta que mi cuerpo colisiona con fuerza contra su p