—No, te quiero más tiempo a mi lado que desear que ella desaparezca.
—¿En serio? —Parece sorprendido.
—Por supuesto que sí, pero tienes que prometerme una cosa.
—Lo que quieras, ya lo sabes. —Me besa en la frente.
Eso no es del todo cierto, porque él no me pediría eso a mí. Estoy intentando pasar por alto las circunstancias atenuantes, aunque es difícil ignorar a una mujer que ha intentado suicidarse porque mi marido no la quiere.
—Cuando lleguen los pequeños, no te pasarás el día entero en El