—Me entristece —reafirma—. Bésame, mujer.
No quiero seguir pasando esta vergüenza, así que me rindo y le concedo lo que quiere. Es la manera más rápida de salir de esta situación. Pero entonces todo el mundo empieza a aplaudir, y al instante Nick abandona mis labios, empieza a saludar inclinándose y gira a sentarme en mi silla.
¿Vamos a quedarnos?
—La amo —dice encogiéndose de hombros, como si eso explicara por qué acaba de tirarme al suelo para exigirme que le declare mi amor y de anunciar ant