—Estoy bien —digo para tranquilizarlo. Es bastante evidente que bien no estoy, pero no puedo perder las riendas de mis emociones en medio de un restaurante a la vista de todo el mundo. Ya me está mirando una mujer que se ha sentado unas mesas más allá. No tengo ganas de aguantar a la gente entrometida, así que le lanzo una mirada y me aparto del pecho de Nick—. Te he dicho que estoy bien —espeto bruscamente, y tomo el vaso de agua para hacer algo que no sea llorar.
—Addison —dice en voz baja, p