—¿Y por qué intentó ponerse en contacto conmigo Amalie y no tú?
—Pensé que a tu hermana sí le contestarías el teléfono —se apresura a responder—. Esperaba que a ella sí que le respondieras…
—¡Pues te equivocabas! —ruge por encima de mi hombro, y me estremezco—. Ya no puedes hacerme esto. Ya no, mamá. Tu influencia ya me jodió la vida bastante, ¡pero ahora me va bien por mi cuenta!
La mujer se encoge, pero no intenta defenderse. Sus ojos verdes están cargados de pesar y de desesperación. Me pasa