—Sí, pero no tenía ni puta idea de navegar con ese trasto. —Me toma de la mano y me aleja del coche en dirección a un camino apartado de los vehículos en movimiento.
—¿Y para qué te lo compraste? —pregunto, mirándolo.
Él simplemente se encoge de hombros y señala el mar.
—Por ahí está Marruecos.
Sigo la dirección que me indica pero sólo veo agua. Está intentando distraerme para que deje de hacer preguntas.
—Qué bonito —digo con tono sarcástico para que sepa que sé lo que pretende. Estoy sacando