Me toma en brazos y hunde las manos en mi cabello. Separo los labios y los pego a los suyos mientras nos metemos en la bañera, aferrada a él mientras se agacha.
—¿Está buena el agua? —murmura mientras me acomodo sobre sus muslos.
—Sí.
Pego mi cuerpo al suyo hasta que mis senos quedan aplastados contra la inmensa dureza de su pecho. Apoyo los codos sobre sus hombros, acaricio su cabeza y lo beso suavemente sin descanso.
—Siempre te parece que está bien —susurra.
—Todo me parece perfecto si te te