Ahora que estoy más tranquila, me pregunto cómo lo ha descubierto.
El papel. El sobre.
—Addison, es evidente que se ha escandalizado. Dale tiempo. Sigues embarazada, y eso es lo que importa.
Sonrío, pero sus palabras no hacen que me sienta mejor. No sabe lo que pasó la última vez que se marchó con viento fresco.
—Gracias por el té, Cathy —digo, bajando del taburete—. Voy a vestirme para ir a trabajar.
Frunce el ceño y mira mi taza.
—Si no lo has tocado.
—Ah.
Tomo el té y le doy varios tragos al