—¿Cuánto tiempo llevas ahí? —le pregunto cuando por fin cesan mis sollozos.
—El suficiente —murmura—. ¿A qué viene eso de que la has cagado muchísimo? —Me abraza con más fuerza—. Espero que no te estuvieras refiriendo a mí.
—Pues sí, me refería a ti. —Paso de inventarme una excusa, no tendría sentido hacerlo.
—¿En serio? —Suena sorprendido y un poco cabreado, pero momentos después continúa—. ¿Te vienes a casa conmigo?
Noto que se tensa ligeramente.
¿Acabo de decirle que me refería a él y quiere