Se me tensan los hombros y me estremezco al oír la fría y desagradable voz de Lily. Intento recobrar la compostura y me giro para mirarla.
—Ha sido un día muy largo y estoy cansada —contesto, y al instante me avergüenzo por el doble sentido de mi comentario. Si ella supiera lo «largo» que ha sido el día...
Da un sorbo de prosecco sin dejar de mirarme con recelo.
—Eres una caja de sorpresas —ronronea.
Parece decirlo con sinceridad. ¿Es un cumplido? No, por favor, no seas amable conmigo.
¿Ac