—¿Vas a decirme por qué has venido al médico y por qué me has mentido al respecto? —Deja la mano en mi rodilla desnuda y dibuja círculos mientras me observa atentamente.
Tiro la revista sobre la mesa. No hay forma de escapar de este hombre.
—Tengo revisión —farfullo en dirección a mi rodilla, intentando no mirarlo a la cara.
—¿Una revisión? —Su tono ha cambiado por completo. Ya no es dulce ni reconfortante, sino que tiene un punto de ira.
Su mano me aprieta la rodilla. No puede decidir e