Lo está intentando con todas sus fuerzas... Y está fracasando miserablemente.
Le tomo la mano y observa con atención cómo la levanto y dejo expuestas las esposas que le cuelgan de la muñeca. Procuro interpretar su reacción y su mirada me dice que lo ha entendido. Tensa el brazo, tiro de él, pero no me deja llevarlo a donde quiero. Es la prueba de fuego. Sé cómo se siente cuando no puede tocarme, pero es un miedo irracional y sin sentido y tenemos que superarlo. Vuelvo a tirar, esta vez