Oscilo sobre mis tacones cuando su mirada abandona la mía y se arrastra por mi cuerpo. El pecho le sube y le baja con fuerza durante el recorrido. Siento un hormigueo por todas partes, la reacción de mi cuerpo a su perfección, y al mismo tiempo quiero que me haga suya aquí y ahora.
—Acabas de pasar por encima de mi tía. —Intento ocultar el deseo en la voz pero, como siempre, fracaso estrepitosamente. Es imposible resistirse a ese hombre, especialmente cuando me mira así, cuando los ojos le