—Nick quiere verte, pero Glory no lo deja.
Pongo los ojos en blanco, miro en su dirección y veo que mi tía bloquea el pequeño hueco que hay entre el marco y la puerta. Entonces lo oigo. —Déjame entrar y no acabaremos mal, tía.
Sé que está sonriendo, pero su gesto amistoso no me engaña. Noto el tono de amenaza, incluso con mi tía. Va a entrar en la habitación, y ni siquiera ella va a poder impedírselo.
—Nick White, no te atrevas a llamarme «tía» cuando sólo soy nueve años mayor que tú