Subimos al piso de arriba manteniendo la conexión hasta que llegamos a la cama, donde me coloca suavemente sobre las sábanas. Sacude la cabeza resoplando de disgusto y se quita el condón, le hace un nudo y lo tira a la papelera.
—Ponte boca abajo para que te eche más crema.
Me insta a volverme y me apoya las manos sobre las nalgas. Ahora sí que no me apetece nada salir. Quiero quedarme aquí toda la noche con Nick montado en mi espalda frotándome todo el cuerpo con sus maravillosas manos.