Se dirige al vestidor conmigo en brazos, aparta un brazo de mí y saca inmediatamente los condones que acaba de decir que no tenía sin parar de farfullar. Quiere dejarme embarazada. Pienso mantenerme muy firme con ese tema, aunque puede que ya sea demasiado tarde. ¿Qué haré si lo estoy? No quiero ni pensarlo. Lo único que puedo hacer es rezar en silencio.
—¿Sabes? Mi marca también se está borrando —digo mirándole el pectoral mientras salimos del dormitorio.
Su cara de enfado desaparece y