Entro en el dormitorio tras una ducha fresca y sacudo la cabeza al ver a Nick tumbado boca arriba en medio de la cama, vestido sólo con unos bóxeres blancos ajustados y dejando patente con la expresión que no le hace gracia que salga. Me siento delante del espejo de cuerpo entero y empiezo a secarme el pelo. Nos hemos pasado todo el día trasladando la montaña de ropa y accesorios al piso de arriba. Ahora tengo mi propio lado en el inmenso armario vestidor, y también tenía a un hombre muy