—¿Estás bien agarrada?
—¡Sí! —respondo secamente, con lo que me gano una nueva palmada en el trasero.
Voy a gritar de frustración, y eso que ni siquiera ha terminado conmigo. ¿Por qué coño no detengo esto?
Oigo que contiene la respiración y empieza a salir. La presión disminuye ligeramente, pero entonces me empuja hacia adelante y vuelve a hundirse en mí con una potente estocada. Grito de nuevo.
—¡Agárrate bien, Addison! —Repite el delicioso movimiento y yo tenso las manos y apoyo la f