—No lo sé. Provocaste algo en mí. Era perturbador. —Se echa hacia atrás y apoyo la cabeza en su pecho.
¿Qué le provoqué exactamente? ¿Un latido? Diría que esa frase es muy rara, pero él también provocó algo en mí y también era algo muy perturbador.
—Me regalaste una flor —digo en voz baja.
—Sí, estaba intentando ser un caballero.
Sonrío.
—Y cuando volviste a verme, ¿me preguntaste cuánto iba a gritar cuando me follaras?
—Esa boca, Addison. —Se echa a reír—. No sabía qué hacer.