La cara se le ilumina como si fuera Navidad, toma la botella y acaricia la etiqueta.
—¡No puedo creer que lo hayas encontrado! Creía que sólo se podía conseguir por internet.
Lo miro incrédula y es difícil no ver la expresión de recelo de Nick. Hemos estado en tres supermercados y dos licorerías intentando encontrar esa dichosa botella, ¿y él sabía desde el principio que nos iba a ser casi imposible de encontrar? Dejo a Clive acariciando su whisky y me subo al ascensor con Nick.
—Deber