—Hace poco que salimos. No es nada serio. —Intento quitarle importancia y me río para mis adentros. Ni yo misma me creo lo que acabo de decir.
—¿Y es alcohólico?
Doy un suspiro de hastío que sé que no le gusta un pelo.
—No es alcohólico, tía. Jackson está despechado, no le hagas ni caso y no vuelvas a responderle el teléfono.
—Esto no me gusta nada. Cuando el río suena, agua lleva, Addison.
La verdad es que se la oye disgustada, y lo entiendo. Nunca me he alegrado tanto de que vivan tan