—Sobre la fiesta de aniversario. —La preocupación se manifiesta en su tono de voz, no podía ser de otra manera. No pienso ir.
—¿Qué ocurre? —pregunto haciéndome la loca. No voy a alterarme porque no voy a ir, de ninguna manera, ni en un millón de años. Nunca. Nunca jamás. Me giro y lo beso en la boca para que no pueda hablar.
—Aún quiero que vayas.
—No puedes pedirme eso —le digo con calma, aunque me molesta un poco que sugiera una estupidez semejante. Un momento... Acepté ir antes de