¿Por internet? Sólo he oído desastres al respecto. Todos parecen modelos de ropa interior en las fotos de sus perfiles pero, en la vida real, más bien tienen el aspecto de un asesino en serie. Aunque a ella se la ve contenta.
—¿Y fue bien? —pregunto mientras me llevo a la boca una galleta integral de chocolate.
—¡Sí! —grita. Casi me atraganto con la galleta. Nunca la había visto tan animada—. Es perfecto, Addison. Hemos quedado otra vez mañana.
—Laura, me alegro mucho por ti.
—¡Y yo! —sus