—Sí. Gracias por preguntar, Addison —responde, y trota hacia la cocina.
Sonrío para mis adentros. Es posible que nuestra Laura, sosa y aburrida, haya estado de juerga con Alex este fin de semana. Dejo el móvil en la mesa y empiezo a trabajar y a revisar mis archivos para preparar mi reunión del miércoles con el señor D’monte. La verdad es que no sé qué querrá ahora, que el libro ya ha salido a la venta. Tal vez quiera felicitarme por las ventas.
Sobre las diez y media, Ericko mis cosas y