Pues la verdad es que creo que no, pero asiento de todos modos. La determinación y la convicción con que lo dice son impresionantes, pero ambiciosas hasta rozar lo ridículo. ¿Qué cree que va a pasarme? No puede llevarme pegada a sus pantalones eternamente. Loco.
Mis brazos lo rodean de forma mecánica, pero entonces me viene otra cosa a la cabeza.
—¿Descubriste por qué las puertas de hierro y principal del Hotel estaban abiertas? —Intento con todas mis fuerzas que no parezca que le doy imp