Yacemos en silencio y completamente sumidos el uno en el otro durante mucho tiempo, pero de pronto noto que su cuerpo tiembla y me saca de mi ensimismamiento (estaba pensando en lo que nos deparará el futuro).
Su cuerpo tembloroso me recuerda el desafío más difícil de todos.
—¿Estás bien? —pregunto, nerviosa. ¿Qué debo hacer?
Me abraza con fuerza.
—Sí. ¿Qué hora es?
Buena pregunta. ¿Qué hora será? Me revuelvo debajo de Nick y él gime contra mi cuello.
—Iré a ver.
—No. Estoy muy a gu