Cuando entro en Almundo’s recorro con la mirada la cara de la gente que disfruta de su desayuno de domingo y veo a Lucas sentado en un rincón, con el rostro hundido en el periódico dominical. Cruzo el café a toda velocidad y me echo a sus brazos. Todo lo que ha pasado con Nick me tiene tensa y sensible.
—¡Pero bueno! —Se echa a reír—. ¿Es que te alegras de verme? Si apenas nos vimos ayer.
Me abraza a su vez mientras yo estoy totalmente encima de él. Estoy tan contenta de verlo que toda la