—En ninguna parte.
Cambia de postura, ocupa mi sitio en el rincón y me coloca bajo su brazo. Apoyo la mejilla sobre su pecho desnudo y le paso las piernas por el regazo. Inhalo para percibir todo su esplendor de agua fresca. Suspiro y dejo que la música suave y el calor de Nick me llenen de paz.
—Me encanta tenerte aquí —dice mientras juega con un mechón de mi pelo.
A mí también me encanta estar aquí, pero no como una marioneta. ¿Será siempre así? Podría hacer esto todos los días, ha