Es un fanático del orden. ¡Qué mal! Yo soy un desastre en casa. Cierro el cajón y abro el último, pero sólo encuentro calcetines de deporte y varias gorras. A continuación, abro todos los cajones de la otra cómoda: están llenos de una amplia selección de pantalones cortos de correr y camisetas deportivas.
Me rindo y, todavía envuelta en la toalla, bajo a la cocina, donde Nick tiene la cabeza metida en la nevera.
—No encuentro mis cosas —le digo a la puerta de la nevera.
Saca la cabeza