—No. —Me aprieta fuerte y yo me encojo. Hay agua por todas partes—. Dime que vendrás.
—¡Nick! ¡No! —Me echo a reír cuando su mano llega a mi cadera—. ¡Para! —Por favor —me ronronea al oído.
Dejo de resistirme. ¿Por favor? ¿Lo habré oído mal? Me quedo petrificada. ¿Nick White ha dicho por favor? Vale, así que está negociando y ha dicho por favor. Si lo miro por el lado bueno, al menos sé que planea tenerme en su vida unas cuantas semanas más. Si hubiera pasado todo el día en el Hotel,