Cierro la puerta y empiezo a caminar con mis piernas maltratadas y el par zapatos más incómodo que tengo.
El teléfono me grita desde el bolso. Lo saco.
Estás increíble con ese vestido. Buena elección. De nada. Bss, N.
Me giro y veo que me está mirando. Doy una vueltecita sobre mí misma y diviso su deslumbrante sonrisa antes de captar el rugido gutural de su coche, que desaparece a toda prisa. Sonrío para mis adentros. Ha sido bastante razonable esta mañana.
Entro en la oficina y me en