Capítulo 075.
El comisionado Daniels abrió los ojos con lentitud, sintiendo una punzada lacerante en las sienes. El último recuerdo que tenía era el perfume embriagador de aquella mujer en la habitación del hotel y el roce de sus manos antes de que todo se volviera negro.
Ahora, el panorama era una pesadilla, estaba amarrado de pies y manos a una silla, con una mordaza que le impedía gritar, y para su horror, se encontraba encerrado dentro de una jaula para perros de gran tamaño.
Al intentar zafarse con mov