Capítulo 083.
Rick Castillo apagó las luces de su patrulla a una distancia prudente, dejando que el ronroneo del motor fuera lo único que lo acompañara en las sombras. Sus ojos, fijos en la imponente entrada de mármol de la mansión Patterson, no parpadeaban.
De pronto, las puertas dobles se abrieron. Jack Patterson emergió con esa arrogancia que parecía llevar tatuada en el ADN, pero esta vez no estaba solo. A su lado, Venus caminaba como una aparición, envuelta en un vestido que brillaba bajo las farolas, a