Capítulo 074.
Jack llegó a la mansión Patterson y se bajó del auto con el nudo de la corbata flojo y el rostro marcado por el cansancio de un día lidiando con accionistas y filtraciones del Oráculo. Solo tenía una idea en la cabeza, subir a su habitación, abrir la puerta y comprobar que su trofeo, esa Venus de hielo que tanto le costaba domar, seguía allí, encerrada y bajo su control.
Necesitaba sentir que, aunque el mundo afuera se cayera a pedazos, dentro de esas cuatro paredes él seguía siendo el amo.
Ap