Capítulo 084.

El eco de las botas del guardia se alejó por el pasillo de las celdas, dejando a Albert Lhara frente a la pequeña ventanilla de la sala de visitas. Al otro lado del cristal reforzado, la figura de Héctor Noyola se materializó como un espectro del pasado.

El juez vestía un traje de paño fino que no lograba ocultar su avanzada edad, pero sus ojos, hundidos y calculadores, conservaban el brillo rapaz de quien ha vendido su alma mil veces al mejor postor.

Albert tomó el auricular con las manos temb
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