JADE AL-QALA
Nos despedimos por unos minutos, y al terminar, caminé hacia la entrada principal del palacio donde ya me esperaban Ethan y Amina.
Ethan, al verme, hizo una reverencia, y lo saludé con una sonrisa cordial. Subí al auto, y Amina, como siempre, comenzó una conversación animada que a cada momento lograba arrancarme sonrisas fugaces.
Amina me preguntó con genuina incertidumbre cómo me había ido. Le conté todo con total sinceridad, sin omitir ningún detalle. Cada palabra que salía de m