JADE AL-QALA
JADE
La felicidad que hoy sentía no se parecía a nada de lo que había conocido antes. Era plena, luminosa, absoluta; no quedaba en mí ni el más mínimo rincón para el miedo, la duda o esa tristeza que durante tanto tiempo me acompañó. Todo cambió desde el día en que Hassan descubrió mis pinturas, desde que derribó cada muro que nos separaba, y se plantó ante todo un pueblo, ante sus consejeros e incluso ante Salma —la mujer que lo crió entre amargura y reclamos— para defender a nues