Palacio Real Holyrood.
Edimburgo, Escocia.
Boda de la princesa Emili y el príncipe Misael.
Las verdades no se olvidan, ni se entierran. Te persiguen, se enroscan en tu alma y susurran en los momentos más oscuros. Soy la prueba viviente de que no importa cuánto huyas, todo siempre vuelve. Emili y yo nos despedimos hace años, trazamos caminos opuestos, pero las sombras de ese pasado nunca desaparecieron. Se cruzaron, chocaron, pero el amor, ese amor brutal y sincero, murió. Ella encontró su corona