Como el matrimonio de Emili era mañana, tuvimos que volar de inmediato. Ella insistía en que nos quedáramos en el palacio, pero preferí alojarme en un hotel junto a Arya. Ryan y Lauren también vinieron con nosotros.
No por capricho, sino por seguridad.
Casi diez horas de vuelo. Tres ya transcurrieron y mi avión privado se volvió un nido de tensión. Ryan mira a Lauren. Lauren ignora a Ryan hablando con Arya. Y Arya... bueno, yo no existo.
—Si hubiera sabido esto, me vengo solo —susurré, viendo l