El silencio se hace insoportable. El peso de sus palabras me aplasta como un yugo. Cada respiro suyo se cuela en mis pulmones, cada latido de su corazón retumba en mis oídos. La tengo a tan solo un suspiro de distancia, y, sin embargo, parece que la distancia entre nosotros se hace más abismal, más inalcanzable.
Nunca había deseado tanto a alguien y ella es quien despierta mis peores instintos.
Sus manos siguen temblando bajo las mías, y en el aire flota una desesperación que me consume. No pue