No hubo ningún tipo de conversación entre Arya y yo. Puso a la bola de pelos en el auto y el silencio esta vez si era incómodo. Asfixiante y agobiante. Cerró los ojos los primeros diez minutos y después, de manera deliberada decidió ignorarme cuando intenté hablarle.
Tiene una boca de adorno y debería quitársela. De esa manera la examinaré y sabré que solo es un pedazo de carne que me cabrea.
La llevé a su casa y entré con ella cuando fue a acostar a Giotto en su habitación. La sala estaba boni