*Lyra*
Rowan seguía respirando. Eso fue lo primero que escuché esa mañana mientras me vestía.
Aún respiraba, aún tenía pulso, y ahora yacía entre sábanas limpias, vendado de pies a cabeza, sostenido por el suspiro frágil de una vida que no terminaba de rendirse.
La sala estaba impregnada con el olor metálico de la sangre y las hierbas cicatrizantes.
El veneno que había corrido por sus venas estaba comenzando a disiparse, pero los médicos aún murmuraban entre sí con rostros tensos.
Tharion se