Capítulo 140. La caída de las máscaras
Mikail
No fue el dolor físico lo que me detuvo.
Fue la certeza.
Di apenas un paso atrás cuando comprendí que no había salida. El caos del campo de batalla aún vibraba en el aire, el olor a magia quemada y sangre mezclándose con algo más espeso: derrota.
Me giré, buscando un hueco, una mínima oportunidad de huir, pero una mano se cerró con fuerza sobre mi camisa y me arrancó el aire de los pulmones.
—¿A dónde crees que vas? —la voz de Krimson sonó demasiado cerca, cargada de un sarcasmo que me heló la espalda.
Me volvió hacia él de un tirón. Su sonrisa no tenía humor; tenía juicio.
—Krimson… —tragué saliva—. Por lo que fuimos. Por lo que juramos cuando era tu Alfa… déjame ir.
Mis palabras sonaron patéticas incluso para mí.
Krimson inclinó la cabeza, observándome como si viera algo que ya no merecía ni respeto ni odio.
—Ese vínculo murió —dijo con frialdad—. Murió cuando hiciste sufrir a Lyra. Cuando usaste a su hijo como moneda. Mi lealtad ahora es con el rey Alfa. Con Tharion.
La ira