**Lyra**
La felicidad tiene un peso propio. No es liviana ni ingenua.
Es una paz profunda, ganada a pulso, como la que siento cada mañana al despertar junto a Tharion, el rey Alfa que no solo me eligió como reina, sino como su vida entera.
Ser amada por él, de esa forma devota y feroz, me dio algo que nunca creí posible: descanso. Wolvencrest dejó de ser refugio para convertirse en hogar.
Tharion nos amaba con una entrega absoluta. A mí. A Aiden. A cada uno de nuestros hijos, sin distinción,