La reunión se llevó a cabo en la cima de mi torre, una fortaleza de cristal con vistas a la ciudad que era mi reino. El aire era pesado, cargado con la tensión que solo el poder y el resentimiento podían generar. Viktor, un rival de mi padre y un empresario corrupto, me miraba con una sonrisa arrogante, como si tuviera un triunfo oculto en la manga. Se sentó frente a mí, con las manos entrelazadas sobre la mesa de ébano, un espectáculo de complacencia que me repugnaba. Pidió reunirse conmigo pa