Narra Kaia
Llevábamos dos horas de entrenamiento cuando Theron apareció en la entrada de la sala.
Nox se tensó inmediatamente. Aunque su expresión no cambió, pero yo ya estaba aprendiendo a leer las señales sutiles: la forma en que sus hombros se cuadraban, cómo sus dedos se flexionaban levemente, el cambio casi imperceptible en su postura.
Algo andaba mal.
—Príncipe Nox —dijo Theron, inclinándose—. El Consejo solicita su presencia inmediata.
—Estoy ocupado.
—Dijeron que es urgente. Sobre los t